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La Era Trump | GIZMODO — Cómo un símbolo nazi fue transformado en el segundo mayor símbolo del orgullo gay






(GIZMODO) — Lo que hoy se asocia como uno de los símbolos del orgullo gay y del movimiento de los derechos de los homosexuales, hace no mucho era motivo de vergüenza. El triángulo rosa fue la fórmula utilizada por los nazis para diferenciar a los homosexuales en los campos de concentración.

Por tanto, la historia del triángulo rosa, luego también triángulo rosa invertido, es una historia de venganza, venganza dulce de la que deberíamos sentirnos orgullosos. Y es que si Hitler levantara la cabeza estamos seguros de que no daría crédito en lo que acabó convirtiéndose la señal.

La persecución nazi contra los homosexuales

Tras la ascensión de Hitler y el partido nazi en Alemania los homosexuales, y en menor medida las lesbianas, fueron dos de los numerosos grupos señalados y atacados, siendo en última instancia víctimas del Holocausto. A mediados de 1933 se prohibieron las organizaciones homosexuales, los libros académicos que tocaran el tema de la homosexualidad y cualquier historia donde estuviera involucrado el colectivo. Los homosexuales dentro del propio partido nazi corrieron peor suerte, una vez establecidas las leyes se dictaminó la muerte para todo aquel que fuera homosexual.

A partir de entonces la Gestapo recopiló listas de homosexuales, lo que supuso que entre 1933 y 1945 alrededor de 100 mil hombres fueran condenados simplemente por ser homosexuales. La mayoría de estos hombres cumplieron su pena en prisiones regulares y se calcula que entre 5.000 y 15.000 de los condenados fueron trasladados a los campos de concentración nazi.

Los datos en este punto no están nada claros y no se sabe con exactitud cuantos de ellos murieron allí, pero si hacemos caso al estudio que llevó a cabo el profesor de sociología y prominente defensor del colectivo LGBT, Rudiger Lautmann, entonces la tasa de mortalidad de los homosexuales en este período negro de la historia ascendió hasta el 60%. No sólo eso, la estancia en los campos fue inusualmente cruel por parte de los soldados alemanes.

Bajo la Alemania nazi todos los prisioneros debían llevar una placa del campo de concentración en su chaqueta, un distintivo que clasificaba por colores a los grupos. De esta forma los nazis podían separar a los homosexuales, a los judíos, a los políticos, testigos de Jehová u otra clase de prisioneros. A los homosexuales les tocó ser reconocidos con el triángulo rosa.

La triste realidad fue que tras la guerra y una vez pasado este periplo del horror, el tratamiento hacia los homosexuales que venían de los campos de concentración no fue todo lo buena que cabía esperarse en muchos países. Incluso muchos fueron nuevamente detenidos y encarcelados sobre la base de pruebas encontradas durante los años nazis. Así aparecieron casos sonados como el Heinz Dörmer, un tipo abiertamente gay que se pasó 20 años encarcelado, primero en un campo de concentración y luego otros 10 años en las cárceles de la nueva República Federal. De hecho las enmiendas nazis que convirtieron la homosexualidad en un delito mayor permanecieron intactas hasta 24 años después de la guerra.

La venganza se sirve en plato frío

En el año 2002 el gobierno alemán publicó una disculpa oficial a la comunidad gay por las leyes que permanecieron contra el colectivo tras la Segunda Guerra Mundial. Pero mucho antes de la disculpa el colectivo ya había convertido ese símbolo de antaño que los estigmatizaba como parte esencial de su lucha por los derechos.

A finales de los 70 el triángulo rosa que portaban los gays en los campos de concentración sufrió un pequeño cambio. La figura se adoptó como parte de la protesta por los derechos de la comunidad. Curioso, porque hasta 1985 permaneció activa una ley en Alemania que prohibía colocar coronas de triángulo rosa en los cenotafios de muchas de las víctimas de la guerra.

Poco después, en 1987, el triángulo sufría una pequeña transformación a través de la asociación AIDS Coalition To Unleash Power. Se adoptó el triángulo rosa invertido junto al lema SILENCE = DEATH como su logotipo. Finalmente en 1995, después de una década de campaña, se pudo instalar una placa triangular rosada a modo de conmemoración en el Dachau Memorial Museum para rendir tributo al sufrimiento del colectivo.

El 3 de agosto de 2011 moría Rudolf Brazda a los 98 años. Con él se iba el último de los supervivientes homosexuales conocidos por ser deportado y una de las personas que más luchó por cambiar lo que un día fue símbolo de la vergüenza. Casi 70 años después la misma comunidad gay lo había convertido en la segunda reivindicación más importante, únicamente por detrás de la bandera del arco iris.